martes 4 de octubre de 2011

El cometa Elenin


Ilustración alemana sobre el miedo al cometa Halley en su visita de 1910.

El cometa Elenin está haciendo correr tantos ríos de tinta y me estáis haciendo tantas preguntas sobre ese cuerpo celeste, que voy a dedicar este post a tratar de dar respuesta a la histeria cometaria que se ha desatado.
Elenin (C/2010 X1) es un cometa de largo periodo descubierto por el astrónomo aficionado Leonid Elenin el 10 de diciembre de 2010, desde un observatorio de Nuevo México, y desde entonces se ha convertido en objeto de extraordinaria atención para todo el mundo; científicos, esotéricos o conspiranoicos tienen sus propias opiniones. 
Se aproxima a la Tierra a 90.000 kms./hora y algunos catastrofistas han avivado sus fantasías y lo han asociado con Nibiru o el planeta X, con el que supuestamente la Tierra chocará algún día (más bien debería haber chocado hace años), una ocurrencia lanzada en 1995 por una “contactada” con los extraterrestres que tenía la misión de advertir a la humanidad para salvarla de la catástrofe. Según ella, en 2003 tendría que haber ocurrido la gran catástrofe, incluyendo la inversión de los polos terrestres que ahora algunos han trasladado al discurso catastrofista de la supuesta profecía maya de 2012, igual que antes lo hicieron otros en numerosas ocasiones, como pasó con el cometa Hale-Bopp, por poner un ejemplo. Este tipo de creencias, junto a determinados acontecimientos que iremos relatando han ido alimentando la histeria cometaria.
La cuestión es que al misterioso planeta, que por el momento no existe en realidad, lo suelen asociar a grandes erupciones volcánicas, terremotos, tsunamis y grandes desastres, entre los cuales, la inversión magnética de los polos siempre parece estar presente. Esta asociación Elenin-Nibiru cobró una nueva dimensión cuando algunos anunciaron la gran catástrofe (una vez más) para una fecha concreta, entre el 26 y el 27 del pasado mes de septiembre, porque Elenin se alineaba con el Sol y la Tierra, exactamente hacía conjunción con el Sol.
Pero, ¿quien dijo que tal alineación pudiera ser una amenaza? Esta creencia se incrementó cuando un internauta comprobó, mediante un programa didáctico del Jet Propulsion Laboratory, de la NASA que los graves terremotos de Chile (febrero 2010) y Japón (marzo 2011)  se produjeron cuando Elenin se alineaba con la Tierra y el Sol, aunque en ambas ocasiones formaba oposición con el Sol. Además, si en la primera alineación Elenin se encontraba a unos 630 millones de km. de la Tierra, en la segunda estaba a menos de la mitad, y fue más devastador. La alineación del 26 de septiembre se produciría solo a unos 50 millones de km de distancia. ¿Se podía interpretar como que habría desastre y sería de unas proporciones apocalípticas? 
A todo esto se suman interpretaciones de todo tipo sobre el nombre del descubridor del cometa y otro tipo de especulaciones.
Para acabar de liar las cosas, el científico Mensur Omerbashich publica un estudio con el que pretende demostrar que las alineaciones astronómicas coinciden con seísmos de magnitud mayor que 6. Y afirma que el potencial destructivo de los cometas es grande cuando participan en estas alineaciones porque producen "un fenómeno de magnificación de la resonancia”. Algo a lo que los científicos en general le restan importancia, aunque esto no le quita validez. Tengamos en cuenta, por ejemplo, que, para criticar a la astrología y los efectos de los planetas los científicos todavía se basan en cuestiones tan arcaicas como la gravedad, cuando esto no es lo más importante ni mucho menos. De todos modos, son muchas las objeciones que se pueden poner a dicho trabajo.
Es cierto que a lo largo de la historia se ha hablado mucho del carácter maléfico de los cometas, incluyendo citas de personajes ilustres y datos que parecen demostrar esa malignidad cometaria. Los cometas suelen ejercer una poderosa atracción y se convierten fácilmente en todo tipo de especulaciones. Pero, como sucede con los eclipses, la interpretación de los cometas es sumamente compleja. Sin embargo, estamos convencidos de que algún tipo de influjo deben tener sobre la humanidad y la vida en la Tierra.
A la Astrología y al astrólogo no le interesan especulaciones, sino descubrir unos patrones, especialmente basados en los ciclos y también en el color, aspectos más importantes que la gravedad. Si este cometa dejase un rastro que luego atraviese la Tierra periódicamente, genial, habría algo de lo que partir, pero no parece ser el caso, ya que, dada su gran excentricidad, es imposible fijar su periodo orbital, que en cualquier caso parece ser de varios miles de años. Es decir, nos visitaría cada vez que pasara ese extraordinario cómputo de tiempo. Además, un objeto tan excéntrico puede ser perturbado fácilmente por la atracción de los planetas y variar su órbita, con lo que estos cálculos no tienen importancia.
Puesto que la órbita de Elenin coincide prácticamente con el plano de la Eclíptica, es decir, por donde describen sus órbitas los planetas, puede ser mayor motivo de atención para nosotros, así que veamos algunos datos de interés: Elenin debió entrar en la región planetaria en 1950, seguramente procedente de la lejana Nube de Oort, de donde pudo ser arrancada por la atracción de alguna estrella. Pasó por el perihelio el pasado 10 de septiembre y tendrá su perigeo el 16 de octubre, a una distancia de la Tierra similar a la que tenemos con Venus. El 14 de marzo hizo oposición con el Sol, que volverá a formar el 22 de noviembre, mientras que hizo conjunción con el Sol el pasado día 26 de septiembre. Todas estas fechas corresponden al presente año 2011.
Ahora bien, si este cometa trae algún “mensaje” interesante para la Tierra y los humanos, sea del tipo que sea, cuando mejor deberíamos captarlo o estar en disposición de interpretarlo sería en noviembre de este mismo año, puesto que en los diez primeros días del mes la Tierra cruzará por el lugar que poco antes habrá pasado el cometa y dejado su rastro. Algo que se podría activar aún más porque a ello le seguirá la oposición al Sol el día 22.
Pero, por favor, esperemos con el espíritu sereno y curioso. No podemos temer a la vida misma. Disfrutemos de este tipo de espectáculos.

*Este artículo será publicado en papel en la revista Tu Suerte del número de noviembre, en la sección Astros del mes
*En 1986 tuve el honor de dirigir un monográfico sobre el Cometa Halley, que nos visita cada 75 años, y dediqué varios meses a estudiar profundamente el influjo de los cometas.